lunes, 16 de febrero de 2026

Mariscada en Kep, Camboya.

 


Nuestro siguiente punto de visita está muy cerquita de Kampot. Preguntando a nuestra amiga Lara (¡Saludos!), que estuvo por aquí, nos recomendó Kampot y que no nos perdiéramos una degustación de cangrejos en el vecino Kep...y nosotros somos de cumplir con las buenas recomendaciones.
Nuestros pocos bártulos a la furgoneta, en poco más de media hora nos dejan en una rotonda de la costa. 

No sabemos qué pone, pero estamos en la playa de Kep ( hay demasiadas letras para que sólo sea 'kep' )

Kep ciudad es una población varios km al interior, lo que la gente visita es la costa.

Turismo, mayormente local, de la playa de Kep

Botados en la rotonda, vemos que aún estamos a un par de kilómetros del hotel que hemos reservado. Google Maps engaña, porque la zona del hotel está toda llena de cuadras que imaginábamos urbanizadas. Resulta que en realidad el hotel, al que llegamos en tuk tuk está semi solitario entre fincas...
Au Paradis Bleu, un oasis de tranquilidad


Las vistas desde la habitación, hacia las montañas de Kep. Estás montañas son un pequeño Parque Nacional, con varias rutas de senderismo que no nos va a dar tiempo de hacer, porque estamos a otra cosa.


Una solitaria palmera camboyana, Borassus flabellifer


Después de instalarnos, alquilamos una moto para el día, medio de transporte ideal para movernos por aquí. Tuvimos que hacerlo telefónicamente porque la chica que primero nos atendió en el hotel tenía un inglés mínimo, pero consiguió ponernos en contacto con el dueño, que nos lo organizó. En nuestra moto nos vamos directos al mercado ('fishmarket') de Kep.

El sitio está bastante apretado y oscuro, una de las posibilidades es comprar allí mismo los cangrejos, regateando el precio, y luego te los cocinan en unos puestecitos
 que hay

Pero hoy estamos comodones y nos vamos a uno de los restaurantes sencillos que hay cerca.

Como hay muchos, seguimos lo de las puntuaciones de los garitos en Google, como hiciera nuestro sobrino Andreu en Camboya. Aunque todos deben ser similares, acertamos.
El nuestro



Esperando la mariscada

Los garitos vistos desde la orilla. No es lugar para bañarse tampoco...

A la brasa

Y estos con salsitas y la aromática pimienta verde de Kampot (entrada anterior). Fíjense en los racimos.

Después de comer damos un paseo por los alrededores:

Costa entre la playa y el mercado

Los restaurantes de al lado del mercado

Otros puestitos locales donde te ponen la hamaca

De vuelta al mercado de los pescadores y aledaños, hay mucho ambiente.

Fritanga de cangrejos


Cangrejos vivos. Éstos son azules

Tienda de especias







Al final del mercado hay un muelle con una explanada gigantesca. Al mediodía era de una solana desoladora, pero por la tarde sopla la brisa marina y se convierte en un lugar animado.


Uno de los mininegocios es la venta ambulante de cometas


Hay quien se lo trabaja

A volar



'Selfie'


Comida familiar


Hay momentos del viaje que un lugar aparentemente insulso se convierte en algo mágico; puede ser la luz, la gente o la predisposición del viajero, pero esta tarde en Kep fue de ellos.



Nos movemos en la moto hasta la playa, a ver qué se cuece.

Primero hay que repostar...



La playa en una tarde de sábado:






A esta hora las centenares de hamacas para pasar el día ya están casi vacías


Es la hora de la fresca en la orilla


El paseo costero está orlado de restaurantes...

...que en vez de mesas tienen hamacas y alfombras. Aunque ahora no hay nadie siguen llamándonos por si queremos echarnos un algo.

Parece que a esta hora la gente prefiere la silla en la arena

Y los chiringuitos del paseo marítimo 

Está claro que el cangrejo es el símbolo de Kep



Las sillas y mesas son de dimensiones reducidas en toda Camboya

Si nos vamos en moto a casa ya no volvemos, así que retornamos al muelle y el mercado antes de recogernos. Sigue habiendo ambiente, aunque los puestos empiezan a recoger.
Luna (semi tapada) y Júpiter en los turbulentos cielos camboyanos



El hotel en que estamos nos organiza el traslado a Phnom Penh, donde casi cerraremos nuestro periplo por la encantadora Camboya. Pero como la guagua no es hasta pasado el mediodía, pasaremos la mañana aún en Kep. Muy cerca del hotel hay un muelle de barcos de pesca y de los que te llevan a unas islas vecinas a pasar el día. Allí nos recomiendan dos sitios para desayunar, uno pijillo de estilo francés y otro más casolano... Nos decantamos por el segundo, con baguette incluida...


Antes de movernos a la zona del mercado y la playa, curioseando por el muelle:

Barco de pesca

En frente las islitas de un pequeño archipiélago, Kaoh Tonsay y aledañas, las recomiendan si en tu viaje no te da tiempo de visitar Koh Rong

Dani atento a los pajaritos ...


Dos golondrinas, de momento Hirundo sp.


Damos un paseo de despedida al mercado, más animado a media mañana





Vamos a llevarnos una bandejita de cangrejos rebozados, para el camino a la capital...




Domingo por la mañana, las hamacas de ayer están a rebosar de familias locales y visitantes de la contornada. Cuando vas por la carretera, una linea de chicas separadas a cada 30 metros, te hacen señas para que aparques la moto en su local.



Aunque Camboya es eminentemente budista, en Kampot hay un importante sector musulmán


Esperando la guagua en remojo


Kep, un pequeño rincón de la costa camboyana muy turística para la población local, pero poco para los que somos de fuera, nos ha encantado con su animado ambiente y ricos cangrejos. Si alguna vez se mueven por este país, intenten darse el salto. 

Ahora nos toca movernos a nosotros. La guagua pasa por el hotel con algo de retraso por el denso tráfico dominical (el dueño del hotel nos avisa para que no nos pongamos nerviosos), que seguirá siéndolo en el trayecto de aquí a Kampot y Phnom Penh. En la próxima entrada los subimos a la guagua, nos vamos a la capital, que ya visitamos, y haremos un trocito de Mekong para salir de Camboya. Pronto otra entrega, si podemos.

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