domingo, 2 de octubre de 2011

A Ilha das Flores


latitud: 39º 25' N    longitud: 21º 59' W 
142 km²   (22ª isla en tamaño de la Macaronesia )
 914m (Morro Alto) (17ª isla en altura en la Macaronesia)

Empezamos el curso con muchas novedades, con lo que no hemos tenido tiempo para sentarnos a escribir con tranquilidad en el blog...ahora aprovecharemos una tarde de domingo que no nos hemos ido a ningún lado para retornar al remoto archipiélago de las Açores, y puestos a  remotos, nos vamos a Flores...En un vuelo de una hora desde São Miguel, pasamos a una isla que ya pertenece a la placa tectónica americana...y no sólo es geológicamente...en distancia real estamos también más cerca de América (Terranova) que de Portugal...
Explorando Flores...

























Tuvimos un aterrizaje emocionante en avión, de estos que da la impresión de que te vas a comer la pared de la isla; una vez en tierra, fuimos directos a alquilar un coche y buscar algún alojamiento en el mostrador de turismo; con la alegría que nos caracteriza en nuestros viajes, nos habíamos plantificado sin niguna reserva. Y resulta que no había ni una cosa ni la otra, porque en la isla estaban de overbooking por las fiestas de la capital...sólo después de un buen rato conseguimos un coche, pero sólo para dos días de los cinco que íbamos a estar, y para el alojamiento, un señor que alquilaba habitaciones nos podía colocar en casa de su madre...

Pero todo sale bien al final. La casa de doña Leopoldina estaba al otro lado de la isla, que era el que nos interesaba para las rutas, y aunque en un primer momento la casa en sí no entusiasmó ni a las chicas ni a Teo, no se puede negar que estábamos al pié del uno de los paisajes más fantásticos de Açores. Bienvenidos a Fajã Grande:


Vista desde el muellito...
















Una de las múltiples cascadas sobre Fajã Grande



















El asunto del coche, disponible sólo dos días, nos obligó a planificarnos un poco. Primero que nada, vamos a pasear un poco a ver el tamaño de la isla; nos dirigimos hacia el sur:
Debajo, a la izquierda, Fajãzinha, Fajã Grande está al fondo...






































En el extremo sur se encuentra Lajes das Flores. El pueblo en sí no tiene mucho, pero en el puerto hay una playa agradable...

















Pero no fue ésto lo que entusiasmó a Dani: si uno se fija un poco en las paredes de los acantilados de la playa, aparecen cientos de dragos ¡¡!!

















Los botánicos no se ponen de acuerdo en si el drago es un árbol nativo en Açores; hay algunas referencias sobre dragos en la isla de Faial al poco del descubrimiento de las islas, pero no queda nada claro. El árbol es muy abundante en parques y jardines, pero los que crecen asilvestrados no lo hacen en lugares especialmente inaccesibles, lo que hace pensar más bien en un árbol escapado de cultivos, como parece que sucede en La Palma...sea como fuere, en las paredes de Lajes crecen dragos de todas las edades en una profusión que los hacen parecer una plaga...

Dracaena draco en Lajes das Flores, Azores.
¡Aquí hay más dragos que en el Barranco de Taborno!

























Siguiendo recorrido, por la tarde estábamos en la capital, Santa Cruz das Flores:


Lo único grande es la iglesia, desproporcionada
para lo que es el pueblo...

























El puertito. Para ser las fiestas, el pueblo parecía deshabitado...



















En Flores hay cuatro senderos oficiales señalizados, tres de ellos acaban en Faja Grande, nuestro campo base. Había que ver cuál era más difícil de hacer sin coche, para aprovecharlo antes de devolverlo. Así que nos fuimos al norte de la isla, hasta un pueblo llamado Ponta Delgada que nada tiene que ver con su homónima en São Miguel...
Acantilados a medio camino.
























Cais da Ponta Delgada



















Desde el norte de la isla, un poco más arriba de la desolada Ponta do Albarnaz, un magnífico sendero bordea el alto del acantilado para dirigirse a Faja Grande:
Ponta do Albarnaz

PR 1 FLO (nombre oficial del sendero)
























El comienzo del sendero es de postal azoriana...



















Más arriba la flora nativa, restos de laurisilva, hace acto de presencia. La niebla le añade misterio...
















y cuando nos asomamos al reborde, el abismo es inmenso:


















Después de subir, viene la bajada por medio de la pared del acantilado...Faja Grande aparece bajo impresionantes paredes cubiertas de verde y de agua:




































Claro que el coche estaba al principio de la ruta, pero como Dani había dejado algunos endemismos por fotografiar, se fué de nuevo por los riscos a por él...
Angelica lignescens, y otras matas...
























Ya sin coche, los días siguientes tuvimos que cambiar la logística de las excursiones. El PR 2 FLO lo hicimos al revés, es decir, saliendo de Fajã Grande nos dirigimos hacia el sur, a pie, hasta Lajedo...

























La vuelta a casa tuvo que ser a dedo. Nacho, utilizando a Teo de señuelo, no tuvo gran problema, mientras que los otros tres tuvimos que andar un buen trozo más...la chica que finalmente nos bajó a Fajã Grande nos hizo una gran recomendación: un bañito en la poza do Bacalhau, bajo una de las grandes cascadas:
























La tercera excursión la habíamos estado posponiendo a ver si despejaba en las cumbres, pero no hubo manera...más que 'Ilha das Flores' sería adecuado 'Ilha dos Nevoeiros' (isla de las nieblas), porque no había manera, ¡oiga! En fin, el taxi nos abandonó en un mirador donde no había nada que mirar...

Más o menos vimos así las famosas lagoas de Flores...




















Bueno, en unos breves momentos la niebla se abrió para dejar entrever alguna de las lagunas...


La excursión (PR 3 FLO) pasa entre varias lagunas de las cumbres que sólo intuímos, para luego lanzarse hacia el precipicio, cual camino herreño...cuando bajamos de las nubes perpetuas las regiones inferiores se ven chiquititas allá abajo...


El sendero desciende por lazadas de vértigo...
























Pero las lazadas son tan apretadas que se llega a Faja Grande en dos patadas...Dani llegó un poco más tarde porque tuvo que retroceder a buscar un bolsito perdido de Marián...con todas las tarjetas, dineros y documentos...para los que nos conocen, que sepan que no siempre es Dani el desastre...

La última noche con nuestros amigos la pasamos en la capital, aprovechando que habían fiestas (y que habíamos conseguido dos habitaciones en un hotel...)Para trasladornos desde Faja Grande, Octavio, el hijo de nuestra anfitriona, no nos permitió coger un taxi:



Flores's Jeep Safari...









Como despedida, cenita en los chiringuitos de las fiestas ...


















Al día siguiente todavía dio para un bañito en la bonita 'area balnear' de Santa Cruz...


















En el aeropuerto nos despedimos de Naxo, Lucía y Teo...
Até breve, senhor Teo e família!!!
























Íbamos a añorar las largas conversas, la simpática compañía y las partidas nocturnas de 'Carcasonne' y 'Catán'...pero el gusanillo del viaje seguía dentro de nosotros...en el horizonte se entrevé Corvo entre las nubes, ese día más nítido que los anteriores, como llamándonos...






















Pero esa tarde teníamos que cumplir con el acto principal de las fiestas: el gran 'Caldo de Peixe' popular, y gratuito, que ofrecían esa noche en el muelle viejo de Santa Cruz...llevaban una semana hablándonos de ello...

preparando el caldo...






















































Y al día siguiente nos íbamos a Corvo...sólo que el barco de línea había anulado su salida, por previsión de vientos al día siguiente, lo cuál no significaba que nadie fuera a la isla de enfrente. Como tampoco estábamos sobrados de días, quedamos con otra compañía que si que nos llevaría; pero al día siguiente...


















Con un temporal de viento azotando la isla, nuestro siguiente salto insular quedaba en el aire. Veremos en la próxima entrada como quedó la cosa...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

São Miguel



Lat: 37° 50’ N       Long: 25° 30 ’ W
745 km² (7ª isla en tamaño de Macaronesia)
1103 m de altura (Pico da Vara) (12ª isla en altura en Macaronesia)


Como casi no paramos, los capítulos de este blog se acumulan, de manera que el relato de São Miguel lo escribimos en Faial y Pico…


En nuestro capítulo de São Miguel pasamos a ser cinco los intrépidos que nos dedicamos a recorrer islas macaronésicas…a Marián&Dani se nos unen ahora Teo, Nacho y Lucía


















Pero como llegaban de noche y nosotrosal mediodía, nos dedicamos a hacer algo de logística y a recorrer Ponta Delgada, la agradable capital de Açores:



















y como la logística cansa, hay que coger fuerzas con un buen peixe grelhado



















São Miguel es bastante grande en comparación con las islas que ya hemos recorrido. De un tamaño algo más grande que La Palma en superficie, la isla tiene unos 65 km de largo, aunque luego es bastante estrecha, entre 8 y 15 km. Su longitud recomendaba escoger dos campos base, uno al Oeste los primeros días y otro hacia el Este después.
En Capelas, al noroeste de la isla, nos instalamos en unas cabañas de madera desde las que se dominaba todo el arco norte de la isla.








































Desde aquí es visita obligada la Caldeira das Sete Cidades, que es la portada de cualquier folleto turístico de Açores:























Después de la tranquilidad de las islas menores, Sete Cidades parece masificado. Una caminata posible es la vuelta completa a la Caldera (cosa de 12 km), pero la juzgamos demasiado monótona y optamos por otra ruta cercana, en la Lagoa do Canario. La ruta visita varias pequeñas ‘lagoas’, en realidad cráteres inundados, con una interesante flora rastrera endémica.



















Aunque no dimos la vuelta a Sete Cidades, sí que fuimos a relajarnos a la orilla de uno de los lagos:



































Y luego bajamos a la costa, a las rocas volcánicas de Mosteiros, en el Oeste. Los ‘Ilheus de Mosteiro’, restos de un antiguo freatovolcán, son llamativos:


















Algo más al sur, sorprende una piscina natural un tanto pequeña. Por lo masificado de la piscina, parece que en São Miguel no hay mucho lugar donde bañarse…

Hasta que Dani se metió en el agua y descubrió que la gracia no era la piscinilla, sino que el agua quemaba de caliente que estaba…bienvenidos a la geotermia azoriana!

Quizá la excursión más espectacular que hicimos fue la que comienza en ‘Monte Escuro’, hacia el centro de la isla; al principio no parece muy prometedora, puesto que empieza en una cantera de picón en pleno funcionamiento, pero en seguida el paisaje se hace muy curioso con bosquetes de laurus azorica y otros elementos de la laurisilva en medio de un paisaje muy húmedo.











































































Y se llega a una vista magnífica de la Lagoa de Fogo, para nosotros mucho más espectacular y salvaje que Sete Cidades:




















Capelas nos sirvió también de campo base para visitar, nosotros de nuevo, Ponta Delgada:




































También está cerca Ribeira Grande, la segunda población en tamaño de la isla, donde rompen unas bonitas olas y se comen buenas lapas, cherne y caldeirada…:




































Una curiosa costumbre Sãomiguelense: si el pueblo está en fiestas, caso de Ribira Grande, convierten la iglesia parroquial en un espectáculo de luces más parecido a un casino de las Vegas que a un edificio religioso:

















Camino de Vilafranca do Campo nos bañamos en una pequeña ‘area balnear’ y luego visitamos el pueblo, con vistas al Ilhèu de Vilafranca:













































Como segundo campo base, para el este de la isla, nos trasladamos al camping de Furnas, pueblo del interior no lejos de la Lagoa del mismo nombre. El traslado tenía cierta complicación logística:



















En Furnas nos sentimos de nuevo en Nueva Zelanda:









































Aunque buenos son los açorianos para desperdiciar tanto calor salido de la Tierra. En Furnas la costumbre es ir a hacerse un cocido en las mismísimas fumarolas. La cosa está organizada. Hay unos agujeros donde se mete el caldero envuelto en un saco, se tapa con tierra, y se pone un palito con número; dos horas más tarde el encargado de controlar los números te saca el caldero de la tierra, y cocido listo para comer…
Claro que nostros no teníamos caldero…Pero no hay problema, en el ‘Tony’s te sirven un cozido recién traído de las furnas:
























Desde Furnas hay múltiples opciones de excursiones. La vuelta a la Lagoa das Furnas es un paseo agradable, también se puede ir a algún mirador de la zona, o irse a recorrer la costa Este. En la zona de Nordeste nosotros hicimos una excursión que, sin ser espectacular, permite disfrutar un poco de todo, desde paisajes rurales a ‘area balnear’, sin olvidar recovecos de flora nativa de los que le gustan a Dani:































































También merecen una visita las playitas de arena negra bajo acantilados de Povoação, no a mucha distancia de Furnas:



















Pero una excursión que se ha de hacer si las nubes lo permiten (y no siempre lo hacen), es la subida al Pico da Vara, máxima altura de la isla. Muy en teoría, se ha de pedir un permiso en Ponta Delgada para ir , pero el lugar desde donde se sale está un poco en medio de la nada y no hay nadie para reclamar el supuesto permiso (es área de cría del ‘Priolo’, un ave endémica con escasísimos efectivos que ya adelantamos que no vimos; también se escusan en que el tiempo es muy variable y traicionero, pero eso en agosto no vale ) Por otro lado, en el folleto que reparten y en el cartel de inicio del sendero no se habla de ningún permiso, eso sí, te desaniman poniendo que se tarda dos horas y media en subir, lo cuál resulta totalmente falso, puesto que no tardamos más de hora y media parando a hacer fotos…Mientras Nacho y Teo pasaban una mañana de relax en el camping, Marián, Lucía y Dani enfilamos al techo de la isla con la incertidumbre que nos ofrecía la espesa niebla al inicio de la subida:

























































Misión cumplida, un nuevo pico macaronésico ha sido conquistado:



















Otra foto de los intrépidos, en el descenso, con la montaña detrás:


















Camino de ‘casa’ Dani obligó a alguna parada para hacer fotos a la laurisilva azoriana:



















Y a algún pajarillo de la zona:



















Una isla como São Miguel resulta inabarcable, al menos a la escala a la que nos habíamos acostumbrado en las islas pequeñas, en unos pocos días, pero ciertamente la recorrimos y vimos suficientemente y sobre todo, disfrutamos de excelente compañía.
Pero no nos despedimos aquí de nuestros amigos. En el próximo capítulo, el grupo entero nos trasladamos al otro lado de la Dorsal Atlántica, a la isla de Flores…
A medio camino sobrevolamos el volcán de Pico; con el nos despedimos de momento.



PD. En el momento de realmente publicar la entrada ya estamos en el continente, que dicen en Azores, pero continuaremos con el relato de las islas en cuanto pillemos un poco el ritmo a los cambios de este principio de curso...