martes, 31 de mayo de 2011

Recordando Sydney

Se dice muchas veces que segundas partes nunca fueron buenas, y aunque sigue encantándonos Sydney, vamos a quejarnos un poquito, para que no parezca que esto de viajar es siempre fantástico y maravilloso...
Con lo grande que es el mundo, y lo lejísimos que está Sydney, realmente no hubieramos imaginado unos meses antes volver a pasear por sus avenidas sólo tres años después. Se tiene una notable sensación de ciudadano del mundo cuando un lugar tan lejano te es familiar...
Teníamos bien planeado nuestro final de viaje por Australia. Haríamos un día completo de turismo por Sydney, mientras buscábamos un coche baratito para alquilar; en él lanzaríamos nuestros bártulos y la tienda de campaña y nos iríamos de ruta hasta Melbourne, que es de donde teníamos el billete de retorno. Marián ya tenía localizadas algunas compañias por internet, a precios bastante razonables, así que todo iba a ser muy fácil.

Paseando por Sydney, y comenzando a ponernos nerviosos...
























En fin. Habíamos llegado por la tarde a Sydney. Después de llamar a varios hostels a los que se les había ido un poco la pinza con los precios(hay un panel con telefonos gratuitos para llamar desde el aeropuerto) terminamos contactando con uno razonable, del que venían a buscarnos. Vale que nos salió baratillo, pero tardaron lo suyo en aparecer, así que nos plantificamos en Sydney ya de noche cerrada, en una zona de hostels para veinteañeros que no conocíamos de la otra vez, pero que estaba bastante céntrica y animada. Paseito por la noche y a dormir, para hacer gestiones al día siguiente.
Nos levantamos temprano, con un día espléndido, y además resulta que estábamos al lado de una calle, en dirección al centro, llena de empresas de alquiler de coches. Entramos a una de las pocas agencias que había abierta, pedimos presupuesto, y fantástico, sale muy bien de precio, hay disponibilidad...en fin, que lo pensaremos...Un poco más adelante la cosa comenzó a complicarse.
Encontramos una agencia donde salía tan bien de precio que nos decidimos a alquilar...rellenamos los papeles, enseñamos los pasaportes, los carnets de conducir internacionales (que nos sacamos expresamente para alquilar coches...)
'...sí, sí, pero el carnet original?
'...ese está en España, que para eso el que pone internacional es éste'
'...uy, pues va ser que no, porque sin original no se alquilan coches en Australia'
'...pero es que el internacional es éste, y pone como en 15 idiomas que tengo permiso de conducir...'
'ya, ya, pero es que este es una copia, no un permiso...'
...
No alargamos la reproducción de la conversa; la cuestión es que en Australia hay que tener LOS DOS CARNETS, el internacional y el de España. Y lo pudimos comprobar porque tuvimos conversaciones parecidas en las siguientes tres agencias a las que fuimos, de hecho en la cuarta ya preguntábamos si había manera de alquilar algo, ya sin mirar el precio...nada de nada.Y para más cabreo, en una agencia, unos franceses con el problema contrario, e.d., con carnet francés, pero sin internacional, no tuvieron el más mínimo problema... La primera agencia a la que habíamos ido por la mañana, que ya nos había hecho el presupuesto y los papeles, se negó en redondo...Así que allí estábamos, en Sydney, sin niguna posibilidad de alquilar coche.Pero si en Tasmania no habíamos tenido ningun problema...(pero es que en Tasmania son más isleños, y además, el coche que habíamos alquilado era una tartana de 10 años con 200000 km...si hubiésemos ido a 'Avis' nos habríamos enterado)
Un tanto contrariados, nos fuimos a desayunar al centro, que a lo tonto llevábamos dos horas sin ningún resultado...con algo en el estómago comenzamos a pensar algunas posibilidades, como llamar a España esa tarde-noche (porque de momento eran las miles de la madrugada al otro lado) para que nos mandaran por fax alguna copia(sin garantía de que una copia sirviera) o replantear la última semana, cambiando nuestra idea del interior australiano por algun tour y luego un tren a Melbourne...

















Galerias Victoria, aquí se compró el didgeredoo Dani hace tres años
























Como se ve que uno de los motivos por el que no aceptan el carnet de conducir internacional a secas es que en teoría la policia te lo podría haber retirado y tú ahora circulas con una copia, decidimos ir a una comisaría.
Hay que reconocer que la chica que nos atendió fue un encanto, llamando a varias agencias de coches, confirmando que no éramos unos convictos con el carnet retirado...nada que hacer. Intentando un chanchullo en el país de las 'honestity box', tampoco hubo manera:
'bueno...y si denunciamos que nos han robado la cartera con el carnet...no se podría hacer algo..??'
'...ya, claro, pero es que en realidad no les han robado la cartera, ¿verdad? '
Pero la chica era australiana y no desistió:
-'que tal si intentan con una autocaravana? Como alquilan a mochileros, no creo que sean tan tiquismiquis...esperen, esperen, que les voy a llamar a alguna agencia un momento...'
Y en efecto, aunque no tenían para el día siguiente, si que había al menos alguna agencia de furgonetas que haría la vista gorda...
Tuvimos que dar aun unas cuantas vueltas, pero al final encontramos vehículo para continuar nuestra aventura al día siguiente...aunque hasta que no estuviésemos en camino seguiríamos con la mosca detrás de la oreja, porque no fué fácil...
Más tarde de lo que esperábamos aquella mañana, finalmente nos fuimos a hacer turismo. Dani tenía que repetir algunos sitios...
El jardin canario en el Royal's Gardens
























Para que vean que los problemas nunca bienen solos, imaginen el disgusto de Dani cuando fué a ver el drago centenario de Sydney ¿se acuerdan de él?
Pues ahora está así; con explicación y todo:































Para curarnos del disgusto, lo mejor es pasar por delante de la Ópera de Sydney


















y por sus bulliciosos alrededores:


















La siguiente foto era obligatoria:


















Nos fuimos al mercadillo (en este también estuvimos hace tres años...)























Había que conseguir chapas para la colección de Andreu...























Al atardecer, el puente sobre la Bahía de Sydney


















Y aun continuamos. Incluso descansando, nos dimos dos vueltas en el tren elevado para ver toda la ciudad...
En definitiva, un día ajetreado y completo, con emociones y todo...En el próximo capítulo les desvelamos si se complicó la cosa con lo de los carnets y podrán acompañarnos por el magnífico continente australiano.
To be continued...

lunes, 16 de mayo de 2011

Escala en Nueva Zelanda

Retrocedemos en nuestros ¾ de vuelta al mundo para volver a pasar por Auckland, como escala hacia Australia, y para recoger una caja que dejamos hace dos meses allí con ropa de abrigo, libros y cosas que ya casi habíamos olvidado que teníamos...Es curiosa la sensación que se tiene cuando se vuelve a un sitio ya familiar, sobre todo cuando ese lugar familiar está al otro lado del mundo...
Antes de aterrizar ya reconocíamos lugares. El avión viró justo encima de la playa de la película de 'El Piano', donde paseábamos hacía dos meses azotados por un viento gélido y la lluvia...


















Como la caja abandonada estaba en un hostel muy acogedor, volvimos al mismo...

















Volvimos a pasear por Auckland: nuestra calle:

















...nuestros Fish &Ships preferidos(y según el cartel los mejores) en pleno centro...






















el perfil, y el clima de Auckland, no habían cambiado mucho en dos meses...


















Sólo pasamos una noche en Auckland. Al día siguiente continuamos nuestro retorno. Después de tres horas de vuelo, vislumbramos la costa australiana:
¿las playas de Bondy Beach?
























Ya en el aeropuerto, esperamos el shuttle que nos llevará a otro lugar familiar. Aunque hayan pasado tres años, no hubiésemos pensado que volveríamos tan pronto a Sydney:


















Por cierto, el shuttle tardó una eternidad, tanto que se olvidaron de cobrárnoslo...
Pronto tendrán de nuevo las aventuras de Marián y Dani en tierras australianas
Bye-Bye!!

martes, 12 de abril de 2011

TAHITÍ

¡¡Cuánto tiempo!!
En efecto, acabamos de darnos cuenta estos días de que hace justo un año estábamos volando rumbo a Hobart, en el otro lado del planeta y comenzando nuestra aventura de cinco meses en las Antípodas...Además, en los últimos tiempos hemos estado liados y no he podido escribir las esperadas entradas...pero volvamos a donde nos habíamos quedado.

En la última entrada abandonábamos la isla de Tikehau y nos despedíamos de las Islas Tuamotu. Aunque con emoción hasta última hora: nos suben al avión, se coloca en pista, pero al cabo de un rato nos dicen que no, que nos quedamos por un problema técnico...corren rumores de que nos tienen que alojar en la isla, porque el técnico no viene de Tahití hasta el día siguiente, pero por otro lado en la isla no hay alojamiento... Y a las tres horas, sin aparición de técnico ninguno, el problema ha desaparecido y nos dicen que nos vamos...En fin, creemos que todos subimos con la mosca detrás de la oreja, pero efectivamente volamos a Tahití...
A lo tonto llegamos otra vez de noche al aeropuerto de Papeete...pero en el avión Marián hizo migas con una maestra de Tikehau que volvía unos días a la capi, y ya se pueden imaginar...nos invita a quedarnos en su casa!!

¡¡GRACIAS, LIVA!!
Aquí no hicimos grandes trekkings ni cosas muy aventureras. Con dos días justitos, más bien nos limitamos a un poco de recorrido turístico en coche de alquiler (a precio polinesio, es decir, saladito). Pero claro, no siempre uno hace turismo por Tahití...
Comenzamos por Papeete, la capital. No es un gran lugar, pero no hay turista que se precie que no se compre unos pareos y perlitas en el mercado...





Y ahora a explorar la isla: en el mapa pueden ver que Tahití esta formada por la unión de dos quasi-islas, Tahití Nui y Tahití Iti. De Papeete salimos hacia el norte. La primera parada era obligatoria para Dani: Point Vénus; el lugar donde el capitán Cook observó el tránsito de Venus de 1769 (el paso de Venus por delante del disco del sol, cosa que sólo ocurre dos veces cada 100 años, y que en el siglo XVIII era vital para mejorar las efemérides astronómicas necesarias para navegar...; por cierto, nosotros vimos el tránsito de 2004...)





Más adelante, entramos unos pocos kilometros en el Valle de Papenoo. Antiguamente se podia cruzar por una pista de norte a sur de la isla, pasando por el centro, pero ahora sólo se puede en 4x4. En efecto, a los pocos km la pista está inundada, pero nos podemos hacer una idea de lo selvático del interior tahitiano.


Siguiente parada, las cascadas de Faarumai, espectaculares caidas de agua en medio de la selva...aunque mejor ponerse repelente para mosquitos, o un pareo...


El entorno es realmente selvático...


Al fondo ya vemos Tahití Iti, donde iremos a pasar la noche en una pequeña y agradable pensión, Faré Maïthé.


Nada como un tecito matinal para comenzar nuestro último día polinesio:


Primero vamos hasta el final de la carretera por la cara norte de Tahití Iti, hasta Tautira. Una playa de arena negra en la desembocadura de un gran valle.


La religión es muy respetada...

El siguiente lugar no es la Laguna de Barlovento de La Palma, aunque lo parezca, sino su equivalente en la remota Tahití Iti. Es uno de los pocos lugares de cierta altura al que se puede acceder por carretera, y desde allí contemplar amplias vistas sobre el Istmo de Taravao.




Pescador polinesio en Tahití Iti
Ya en la costa, es obligado visitar el museo Gauguin. Aunque no tienen pinturas de él, si que hay abundantes objetos personales de su estancia en Tahití y las Marquesas, y mucha información sobre su movida vida y obra...




Y antes de volvernos hacia Papeete por el sur, nos alongamos a Teahupoo, al final de la carretera sur de Tahití Iti:



En tan apacible lugar, justo fuera del arrecife, rompen las terroríficas olas de Teahupo, famosas en el mundillo de los surferos. Nosotros nos limitamos a verlas desde la orilla con prismáticos...



La vuelta a Papeete por el lado sur tiene mucho tráfico, pero aun dio para alguna parada. Junto a unos tubos volcánicos Dani consiguió unas pocas fotos borrosas de una paloma endémica de Tahití:
Pigeon vert de la Société, Ptilinopus purpuratus, dificilíllo de ver
Al atardecer paramos en una playa. El arrecife forma una laguna con el agua lisa como una balsa de aceite. En el horizonte, el perfil de Moorea.


En Papeete, volvimos a ir a comer a las roulottes. ¡Que recuerdos de aquel pescado crudo con leche de coco! De allí, al aeropuerto, que ya conocemos el rincón de dormir...A las miles de la madrugada, ya están las señoras que venden collares de flores en plena faena...


Y muy tempranito, volamos para Nueva Zelanda. ¡Un vistazo de despedida a los arrecifes tropicales de Tahití!


Mucha gente sólo hace escala en Tahití en su camino a islas más exóticas y, todo hay que decirlo, más espectaculares. Pero si hay una oportunidad, vale mucho la pena echarle un ojo a una isla que pisaron el Capitan Cook, Darwin o Gauguin. Nosotros lo hicimos y no nos arrepentimos.
Y en el próximo capítulo una pequeña escala, Auckland-Nueva Zelanda.