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martes, 20 de enero de 2026

Kratié, Camboya



Después de dos días y algo recorriendo la capital de Camboya, llega la hora de comenzar a moverse. El planning del grupo tiene que contemplar reunirse con nuestra sobrina Oihane en una semana, y con ella el plan parece más perfilado, con Angkor Wat como protagonista. Eso nos da un margen de unos pocos días para ir a algún rincón del país que no se solape. Y de entre las posibilidades nos hemos decantado por una población pequeña a orillas del Mekong, no demasiado alejada y con interés suficiente para unos días de estancia. 

Rumbo a Kratié 

En ruta. Buena parte del recorrido está siendo ensanchado y reasfaltado, da la impresión de que el país, al menos en esta zona, está creciendo económicamente.

Cruzando el gran río Mekong

El recorrido en furgoneta es al final de unas 5 horas, por paisajes de palmeras y arrozales en su mayor parte secos a esta época del año. Como curiosidad, pasado el Mekong, cruzamos un conjunto de aldeas junto a la carretera con mezquitas y mujeres en pañuelo. En un país de mayoría budista (del orden del 95% de la población) es curioso verse por unos km trasladado al mundo musulmán...

No hay fotos porque desde la furgoneta salían un poco churro. 

A Kratié llegamos de noche, y al no haber tuktuks al instante y tener poco equipaje, nos echamos a andar hasta nuestro hotel y de allí, también a pie, nos vamos a cenar.

Nuestro hotel a la mañana siguiente. Dentro tiene piscina y jardín un poco descuidado pero agradable. Al buscar alojamiento muy a última y para tanta gente era difícil encontrar algo más céntrico o de mejor calidad. Pero el hotel nos hizo el papel

Tenemos una caminatilla hasta la orilla del Mekong, pero el grupo es animoso y andarín...

Aquí también están ensanchando las avenidas

Kratié en sí no tiene grandes atractivos más allá del exotismo de estar en una ciudad camboyana de tamaño medio. Pero justo enfrente de la ciudad, en medio del río, hay una isla en forma de lágrima alargada que hemos leído que es agradable de visitar.


¡Mekong a la vista! La arena es de la isla de enfrente, a la que iremos.

El transbordador

Allá vamos


Foto del grupo viajero

Llegando a la islita de Kaoh Trong:



Kaoh Trong

Santheati Baram Pagoda
វត្តសន្ធាទីបារាម


La bicicleta es el transporte más cómodo para el tipo de caminos (asfaltados) y el tamaño (unos 4 km de norte a sur y del orden de 1 km en su mayor anchura). Las alquilan por dos dólares al día ( o 8000 rieles, como prefieras pagar )

Demos ahora un paseo fotográfico por la isla (nosotros le dimos la vuelta completa, y Dani se quedó hasta más tarde para pillar pajaritos y casi le da otra)

Casas tradicionales levantadas sobre columnas de madera. Para cuando llueve a saco.

Pasando junto a una finca de plátanos


Árbol de pomelos gigantes, uno de los cultivos estrella de la isla 

Bambús (derecha) y pomelos (izquierda)

Parecemos una escena de 'Verano Azul'


Por la otra banda de la isla, bajando hacia el sur, asomamos a una extensa 'playa'.


Bueno, es una playa, tal cual 

Un chapuzón en el Mekong:
Dani en el agua

El resto del grupo se lo pensó

Paisaje interior de arrozales, ahora secos

Cebús, la vaca de por aquí




Llegando a la punta sur, un poblado flotante de vietnamitas


Pequeño templo dorado en el extremo sur de la isla, al parecer vietnamita (según Google Maps)



En la zona más baja del interior hay humedad suficiente para otra cosecha de arroz 

El equipo se va a tierra firme, pero Dani tiene pendiente una sesión ornitológica, que este blog no sería el mismo sin ella...

<<Ocells>>
Una canastera visible en la orilla de arena






Como no hay mucho pajarito a tiro, visita a un templo local:
Kbal Koh Pagoda វត្តក្បាលកោ






Como está cerca del embarcadero, este vuelve a ser el del principio



Dani casi devuelve la bici que el resto del grupo alquiló hasta el sía siguiente, para tener vehículo. 

Kratié al fondo

Embarcado, con bici, al atardecer

Amok, un plato típico camboyano

Segundo día, segundo objetivo: Kratié es conocido por ser base para ir a ver una rarísima especie de cetáceo: el delfín del Mekong. En peligro de extinción, tiene aquí una de sus mayores poblaciones.


Y vamos a ir a verlas en un tour en piragua que nos cuesta 26$ por cabeza...

Los delfines no están en Kratie, sino río arriba unos 20 km. Allí nos llevan

Por la carretera vemos un modelo de casa que se repite mucho. A la casa tradicional de la zona, de madera y sobre pilotes para que nos se inunde, se le añade un porche metálico que sirve como de toldo y de ampliación para montar toda clase de negocios en la planta baja.

El embarque en el kayak lo hacemos aguas arriba de un ensanche del Mekong poblado de bajíos y bancos de arena. Cruzaremos primero el ancho del río para descender por la margen derecha del río (oeste) donde más densidad de  islotes hay.

Ximo y Elvira cruzando la anchura del Mekong

Más allá Andreu y Jaume

Remolinos 

Siguiendo al guía


Algunos rápidos, aventurilla


Hacemos una parada en una pequeña playa de islote


Nadando contra la corriente del Mekong

Equipo


Flores desconocidas 





El guía nos trae una caña rellena de arroz, un postre que nos había recomendado otro Dani viajero en Patalavaca...


Los árboles del río están adaptados a las fuertes corrientes y a las crecidas. En época de lluvias el nivel sube hasta 15 metros 

De nuevo en marcha

El objetivo principal de la excursión es ver los delfines fluviales del Mekong, y la población más importante está en un remanso relativamente profundo que se forma pasados los rápidos. Allí llegamos.

Avistando delfines

Una cosa es avistarlos, vemos bastantes a pesar de lo escasísimo de la población, y otra conseguir una foto decente...


Pero alguna salió.
Orcaella brevirostris



Estos delfines se distribuían por varios ríos (y mares, en realidad es un cetáceo de agua salada) del Sudeste asiático, pero la alta densidad de población humana, la pesca y la contaminación los ha ido relegando a escasos rincones en el Mekong a en Birmania (Myanmar) Según cifras del guía, en el Mekong deben quedar unos 150 ejemplares, de los cuales la mayor concentración (del orden de 40 a 70) está en este lugar. En época húmeda con el nivel del agua alto pescan en la zona de árboles e islotes sumergidos. En época seca, como ahora, van a la hondonada que se produce al final de la zona de islotes y rápidos.

La excursión finaliza en un mirador donde aún podemos ver algún delfin

> Pdte<


Con nuestro guía haciendo promoción 

De vuelta en casa, chapuzón en la piscina.


Y paseo para comer...




Marián y Dani nos vamos a dar una vuelta a Kratié, les ponemos unas fotos para que se hagan una idea de una ciudad camboyana no eminentemente turística.













Y por la tarde todo el grupo tenemos que volver la isla a retornar las bicis. Primero llegamos M&D y en el siguiente barco el resto del equipo.
Una escusa perfecta para dar otro paseo




Los chiquillos adelantando


Cerca del extremo norte de la isla hay un enorme árbol al que le ponen ofrendas.

Dunas en el norte 



Atardecer, de nuevo, en el Mekong


De vuelta en Kratie, hay una explanada en la orilla donde hay chiringuitos y mesas para echarse un algo. De aperitivo, a Marián y Jaume les regalan un surtido de gusanitos y grillos...
Resultan estar bien ricos 

Para acompañar a los bichos



Gasolinera de motos
Última mañana en el hotel, al que hasta le hemos cogido cariño...


Asomando a la terraza antes de partir

Pa'l tuktuk
Vamos a la estación de guaguas, que también parece una oficina de correos/Amazon a la camboyana:


Otra asomadita al Mekong antes de salir la furgo a.

De nuevo en camino

En un viaje a Camboya no va a faltar Angkor Wat, y allí nos vamos. Si está entrada tiene muchas fotos, no sabremos que hacer con la siguiente ante tanto templo e historia y donde no sabes a qué lugar apuntar la cámara primero, de tanto espectáculo. Pero algo apañaremos. Sigan atentos.

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